La arteriosclerosis y la aterosclerosis suelen usarse como si fueran sinónimos, pero no significan exactamente lo mismo. Ambas afectan a las arterias —los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes desde el corazón hacia todo el cuerpo— y son una de las principales causas de infarto, evento vascular cerebral y enfermedad arterial periférica en el mundo¹.
Comprender la diferencia puede ayudarle a identificar factores de riesgo, reconocer síntomas de alarma y, sobre todo, prevenir complicaciones graves.
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¿Qué es la arteriosclerosis?
La arteriosclerosis es un término general que describe el engrosamiento y endurecimiento de las arterias.
Con el paso del tiempo, las arterias pueden perder su elasticidad natural. Cuando esto ocurre, el flujo sanguíneo se vuelve menos eficiente. A este proceso se le conoce comúnmente como “endurecimiento de las arterias”.
Es más frecuente con el envejecimiento, pero puede acelerarse por factores como hipertensión, tabaquismo o diabetes².
¿Qué es la aterosclerosis?
La aterosclerosis es un tipo específico de arteriosclerosis.
Se produce cuando grasas, colesterol y otras sustancias se acumulan en la pared interna de las arterias formando lo que se conoce como placa de ateroma.
Con el tiempo, esta placa:
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Estrecha la arteria.
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Reduce el flujo de sangre.
-
Puede romperse y formar un coágulo.
Si el coágulo bloquea completamente el flujo sanguíneo, puede desencadenar un infarto al corazón o un evento vascular cerebral³.
Síntomas: ¿cuándo aparecen?
En etapas tempranas, la aterosclerosis no suele causar síntomas.
Los síntomas aparecen cuando la arteria está significativamente obstruida o cuando se forma un coágulo.
Dependen de la arteria afectada:
Si afecta las arterias del corazón:
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Dolor o presión en el pecho (angina).
Si afecta arterias que van al cerebro:
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Debilidad o adormecimiento súbito en cara, brazo o pierna.
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Dificultad para hablar.
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Pérdida temporal de visión.
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Estos pueden ser signos de un ataque isquémico transitorio (AIT) o un derrame cerebral.
Si afecta arterias de piernas:
-
Dolor al caminar (claudicación intermitente).
🩺 Si afecta arterias renales:
-
Presión arterial alta difícil de controlar.
-
Deterioro de la función renal.
Ante dolor de pecho o síntomas neurológicos súbitos, se debe acudir inmediatamente a urgencias.
¿Por qué se produce?
Aunque no se conoce una causa única, se sabe que el proceso inicia con daño en la capa interna de la arteria. Este daño puede ser provocado por⁴:
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Hipertensión arterial.
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Colesterol elevado.
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Triglicéridos altos.
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Tabaquismo.
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Diabetes.
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Obesidad.
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Inflamación crónica (como lupus o artritis).
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Resistencia a la insulina.
Una vez dañada la arteria, se acumulan células y sustancias inflamatorias, formando progresivamente la placa.
Factores de riesgo
No modificables:
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Edad.
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Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular temprana.
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Algunos factores genéticos.
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Enfermedades inflamatorias crónicas.
Modificables:
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Dieta poco saludable.
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Sedentarismo.
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Obesidad.
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Tabaquismo.
-
Hipertensión.
-
Colesterol elevado.
-
Diabetes.
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Apnea del sueño.
La buena noticia es que muchos factores pueden controlarse.
Complicaciones
Si no se trata, la aterosclerosis puede provocar:
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Enfermedad coronaria (infarto, insuficiencia cardíaca).
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Enfermedad carotídea (evento vascular cerebral).
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Enfermedad arterial periférica.
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Aneurismas (dilatación peligrosa de la arteria).
-
Enfermedad renal crónica.
¿Se puede prevenir?
Sí. Los mismos cambios que ayudan a tratar la enfermedad también la previenen:
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No fumar.
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Mantener una alimentación balanceada.
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Realizar actividad física regular.
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Mantener peso saludable.
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Controlar presión arterial, glucosa y colesterol.
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Acudir a revisiones médicas periódicas.
La aterosclerosis es un proceso silencioso que puede comenzar desde la infancia⁵. Detectarla a tiempo reduce significativamente el riesgo de complicaciones graves.
Aviso importante
La información presentada en este artículo tiene fines informativos y educativos. No sustituye la consulta médica profesional. Ante cualquier síntoma o duda, acude con tu médico o especialista en cardiología para una valoración personalizada.
Referencias
- Libby, P. (2021). The changing landscape of atherosclerosis. Nature, 592(7855), 524–533. https://doi.org/10.1038/s41586-021-03392-8
- Mitchell, G. F. (2014). Arterial stiffness and hypertension. Hypertension, 64(1), 13–18. https://doi.org/10.1161/HYPERTENSIONAHA.114.00921
- Benjamin, E. J., et al. (2019). Heart disease and stroke statistics—2019 update. Circulation, 139(10), e56–e528. https://doi.org/10.1161/CIR.0000000000000659
- Ross, R. (1999). Atherosclerosis—An inflammatory disease. New England Journal of Medicine, 340(2), 115–126. https://doi.org/10.1056/NEJM199901143400207
- McGill, H. C., et al. (2000). Origin of atherosclerosis in childhood and adolescence. American Journal of Clinical Nutrition, 72(5 Suppl), 1307S–1315S. https://doi.org/10.1093/ajcn/72.5.1307s
