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A menudo escuchamos la palabra “colesterol” y automáticamente pensamos en dietas restrictivas o problemas cardíacos. Sin embargo, esta molécula es mucho más compleja y necesaria de lo que creemos. Para cuidar tu salud cardiovascular de manera inteligente, es fundamental entender cómo funciona realmente en tu cuerpo.

Aquí te dejamos 3 puntos clave que quizás no tenías en el radar:

1. No es un enemigo absoluto, es una necesidad biológica

Solemos demonizar al colesterol, pero la realidad es que sin él, no podríamos vivir. El colesterol es una sustancia cerosa esencial para formar membranas celulares, producir vitamina D y sintetizar hormonas vitales (como el estrógeno y la testosterona).

  • El problema no es su existencia, sino el equilibrio. El riesgo surge cuando hay un exceso de lipoproteínas de baja densidad (LDL o “malo”) que se acumula en las arterias, y una falta de lipoproteínas de alta densidad (HDL o “bueno”) que se encargue de limpiarlo.

2. Es un “enemigo silencioso” (Asintomático)

Este es quizás el punto más peligroso: el colesterol alto no duele. No causa fatiga, ni dolor de cabeza, ni mareos en sus etapas iniciales. Una persona puede verse saludable, tener un peso adecuado y realizar ejercicio, y aun así tener niveles peligrosamente altos de colesterol en sangre. La única forma real de conocer tus niveles es a través de un análisis de sangre llamado perfil lipídico. Esperar a tener síntomas suele significar esperar a que el daño arterial ya esté hecho.

3. Tu hígado produce más de lo que comes

Existe la creencia errónea de que el colesterol alto es únicamente culpa de comer demasiados huevos o grasas. Si bien la dieta es crucial, cerca del 75-80% del colesterol en tu sangre es producido por tu propio hígado. Esto explica por qué algunas personas con dietas muy saludables luchan contra el colesterol alto: la genética juega un papel determinante. En estos casos, la dieta y el ejercicio son necesarios, pero a menudo se requiere intervención médica para regular la producción interna del cuerpo.

Aviso Importante:

Información para Fines de Difusión Académica El contenido presentado en este artículo tiene un propósito meramente informativo, educativo y de divulgación científica. Esta información no constituye, ni sustituye, en ningún caso, a una consulta médica profesional, diagnóstico o tratamiento.

El lector asume la total responsabilidad por el uso que haga de esta información. Nunca ignore el consejo médico profesional ni demore en buscarlo debido a algo que haya leído en este sitio. Si tiene dudas sobre sus niveles de colesterol o salud cardiovascular, acuda siempre con un médico certificado.

Referencias de Consulta:

  1. Mach, F., Baigent, C., Catapano, A. L., et al. (2020). 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. European Heart Journal, 41(1), 111–188. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehz455
  2. American Heart Association. (2020). Cholesterol 101: Introduction. Recuperado de https://www.heart.org/en/health-topics/cholesterol/about-cholesterol
  3. Ference, B. A., Ginsberg, H. N., Graham, I., et al. (2017). Low-density lipoproteins cause atherosclerotic cardiovascular disease. 1. Evidence from genetic, epidemiologic, and clinical studies. A consensus statement from the European Atherosclerosis Society Consensus Panel. European Heart Journal, 38(32), 2459–2472.